Eternidad

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El otro día conversando con una amiga acerca de nuestro amado Señor, ella me dijo la siguiente frase:

“No nos basta esta vida para adorarle… tenía que haber una eternidad”

En una ocasión leí que una chica escribía: “…Hasta que vi hechos… me di cuenta de cómo son las cosas”
Ella mencionó estas palabras desde la decepción, seguramente con tristeza, con la sensación de que había tenido una “idea mental” una “concepción errada” de la realidad… Algo se había autocreado en su mente, había puesto quizás en un pedestal lo que no debía.. Entonces al contrastar aquello con los hechos, había entendido finalmente la forma, la dimensión, la profundidad, de aquellas cosas… Y “tales cosas” NO eran como ella las esperaba.-

Tomando esas mismas palabras quiero transmitirte mi visión acerca de Alguien a quien amo profundamente:
Él me ha dicho muchísimas veces que me ama, y yo… Le creo.
Nunca le he visto en vivo y en directo, no sé cómo es, como luce… pero mi amor no titubea… NO necesito verle para amarlo… Él, en cambio, dice que me conoce perfectamente desde que nací, dice que estuvo conmigo incluso desde antes que yo estuviese en el vientre de mi madre… (Aun no entiendo cómo es posible aquello… pero lo creo)… dice conocerme tanto, que mis pensamientos y sentimientos están visibles para Él.

Me dijo que vendría por mí muy pronto… Dijo que había ido a preparar un hogar para mí, un lugar en el cual viviremos eternamente…
Me dice que Su amor no se quebranta con nada, que ni la muerte, ni la vida, ni seres como los ángeles y los principados, ni potestades… incluso ni lo presente, ni lo que puede venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni nada que haya sido creado puede quebrar nuestro amor… (Woow… pareciera que está muy enamorado de mí)
Sí, sí, sí… no es necesario que lo digas… Esto parece uno de esos diálogos cursis de las películas más románticas y de las que es NECESARIO llorar para así recién coronarlo con el beso de amor…

Pero…
Hay que hacer la segunda parte del ejercicio: CONTRASTAR esas palabras con la REALIDAD…
Y ahí ¿qué encuentro..?:
Él… perdonándome cada vez que le he sido infiel, cada vez que le he negado, cada vez que le he ignorado, cada vez que no he estado en el momento ni en el lugar preciso…
Él… dejándolo todo. Dejando Su hogar para venir en mí rescate.
Él… rompiendo mis cadenas, mis ataduras, limpiando mis inmundicias, secando mis lágrimas, haciéndose MALDICIÓN por mi causa…
Él… coronando Sus palabras de amor con un hecho irrefutable…

MURIÓ en mi lugar.-

No sé qué clase de amor es este… No he conocido algo parecido en esta Tierra…
No comprendo por qué yo… Yo me conozco lo suficiente como para reconocer que no lo merecía… que no lo merezco… que nunca lo voy a merecer…

Conclusión: “Hasta que vi los hechos, me di cuenta de las cosas”
Entonces: Él si me ama… Él siempre me amó… y Sí. Él SIEMPRE me amará.

Es por eso que NO nos basta esta vida para adorarle… TENÍA que haber una ETERNIDAD…

Gracias Amado JESÚS, TE AMO!

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