Orgullo & Prejuicio

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Durante estas últimas semanas mi mente se ha mantenido ocupada en el tema de la “Iglesia”.. tanto la Iglesia a nivel mundial como a nivel local, y quisiera compartirte algunas de las cosas que he aprendido:

Jim Elliot, un reconocido mártir cristiano dijo una vez:
“Donde sea que estés, todo tu ser tiene que estar allí. Vive a pleno toda situación que creas que es voluntad de Dios”

Bajo esa idea me remonté a cuánta importancia tiene en mi vida mi Iglesia local, en relación a la importancia que le he dado a la Iglesia a nivel mundial o universal…
Permíteme explicarte. Hasta hace unos meses consideraba mi iglesia local como parte importante de la GRAN IGLESIA que existe en todo rincón del Mundo, esa idea no ha cambiado en su totalidad.. pero sí he descubierto lo trascendente que es MI iglesia local en relación a la Iglesia mundial.

Así que para poder entender esto, formularé un ejemplo práctico que he leído recientemente:
“Imagina que eres un ladrillo, has sido creado para ser parte de una construcción tremenda..
Si el ladrillo dice que ama la construcción pero no quiere ser parte de ella quizás en un punto pequeño pero importante de su edificación, no sirve que ame el proyecto o la visión que se quiere alcanzar al final.. Si no está lo suficientemente comprometido para ser parte de él en su dimensión más pequeña, se transformaría en un ladrillo inútil”

Desde el momento en que has dado testimonio público de tu fe en Jesucristo como tu Señor y Salvador personal has pasado a ser un miembro valiosísimo del Cuerpo de Cristo, al cual llamamos Iglesia. Es importante amar la Iglesia a nivel mundial, como un todo, CLARO QUE SÍ! es la visión sublime de la Novia de Cristo, y es a quién vendrá a buscar cuando Su tiempo se cumpla. Sin embargo, no puedes ser parte “práctica” de esta Iglesia mundial, si no eres parte de una Iglesia local que de forma pequeña o grande es parte medular de esta tremenda construcción.. de la Amada del Señor.

Eso cambia completamente el panorama, porque ahora no es simplemente un “accesorio” un “deber minúsculo” como cristiano. Ahora es TRASCENDENTE E IMPORTANTE dar, invertir, vivir con todo tu ser para el servicio de tu Iglesia local, poniéndola como una prioridad en tu vida.
Considera las siguientes palabras de John Stott:
“Si la Iglesia es central en el propósito de Dios, como lo vemos tanto en la historia como en el Evangelio, es seguro que también tiene que ser central en nuestras vidas. ¿Cómo podemos tomar con liviandad lo que Dios toma con tal seriedad? ¿Cómo nos atrevemos a empujar hacia el borde de la circunferencia lo que Dios ha ubicado en su centro?”

Esto ha calado profundamente en mi corazón, y es la razón por la que he denominado esta reflexión con el título (muy conocido por ahí) de “Orgullo y prejuicio”
El orgullo nos ha movido a criticar con tanta dureza aquellos defectos que vemos en nuestras Iglesias locales, en nuestros líderes y/o pastores, en nuestros modus operandi, en la liturgia, en el “cómo hacemos Iglesia”, sin embargo cuando pensamos en la Iglesia a nivel Mundial la contemplamos con admiración, respeto, profundo amor y casi como con un destello idealista.. pero muy muy lejana a nuestra realidad.

“..Les ruego que se porten como deben hacerlo los que han sido llamados por Dios, como lo fueron ustedes. Sean humildes y amables; tengan paciencia y sopórtense unos a otros con amor; procuren mantener la unidad que proviene del Espíritu Santo, por medio de la paz que une a todos. Hay un solo cuerpo y un solo Espíritu, así como Dios los ha llamado a una sola esperanza. Hay un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo; hay un solo Dios y Padre de todos, que está sobre todos, actúa por medio de todos y está en todos” (Efesios 4:1-6)

Querido lector/a: Necesito sinceramente transmitirte mi sentir, mi cambio de chip o de paradigma en relación a cuan importante debe ser la Iglesia local en la que te congregas en tu vida.
Si comienzas a buscar razones que justifiquen tu rechazo contra ella, te diré que sí, quizás yo también tengo mucho que decir en relación a la mía.. sin embargo, la Iglesia está constituida por pecadores transformados que viven bajo la gracia de Dios, y que no actúan conforme a una linea de estatutos legalistas por cumplir y que los hacen “aptos” para ser parte de.. sino que están allí porque han sido redimidos por medio de la Sangre de Jesús al igual que tú, y solo juntos, en amor, en comunión, en unión podrán permanecer con los ojos puestos en el Señor.

Por otro lado el prejuicio de que la Iglesia del vecino es mejor o superior que la tuya ha provocado que hoy le tengas menos amor, menos confianza, menos interés, y menos compromiso que el que tenías cuando recién te convertiste al Evangelio.

“Dios arregló el cuerpo de tal manera que los miembros menos estimados reciban más honor, para que no haya desunión en el cuerpo, sino que cada miembro del cuerpo se preocupe por los otros. Si un miembro del cuerpo sufre, todos los demás sufren también; y si un miembro recibe atención especial, todos los demás comparten su alegría.
Pues bien, ustedes son el cuerpo de Cristo, y cada uno de ustedes es un miembro con su función particular” (1 Corintios 12:24-27)

Y teniendo en consideración todo esto.. como último consejo:
“..Y no dejemos de congregarnos, como lo hacen algunos, sino animémonos unos a otros, sobre todo ahora que el día de Su regreso se acerca” (Hebreos 10:25)

Desechemos el orgullo y el prejuicio que ha inundado nuestras bancas, dejando que la pasión que mueva nuestros corazones sea la misma que movió a Jesús a dar Su vida por nosotros: Su Iglesia.

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