TobyMac – Get Back Up (subtitulado español)

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Desde hace un tiempo tengo una manía un tanto loca, o mejor dicho comenzó con un concepto raro. Recuerdo estar hace unos dos años atrás y preguntarle a mi madre si había un problema en tomar té con limón cuando uno no estaba enfermo, mi madre me miro con cara de ¿Qué estás hablando Matías?  Así que antes que pregunte le dije, “siempre que uno está enfermo con una gripe (gripa), mal de la garganta o con un resfrió tomamos té con limón, pero resulta ser que me gusta y quiero tomarlo pero no estoy enfermo”. Mi madre me miro con cara de “estás loco!”, pero a pesar de su cara, me respondió “no hay drama en que lo tomes ahora, hazte uno si quieres”. Es por ello que desde hace mucho tiempo  siempre que se presenta una oportunidad, me tomo un buen te de limón.

 

Ahora bien, es raro comenzar a contar esto, pero hace unas semanas atrás, me aconteció algo más extraño por medio de mi famoso te de limón. Resulta ser que había terminado de trabajar y para antes de irme a dormir decidí acostarme con mi tecito. Es por ello que comencé con la famosa rutina, poner el agua a calentar, taza, cuchara, azúcar y limón en mano. Agarro el limón, lo corto en dos, agarro una de las mitades y la exprimo dentro de la taza, agarro la cuchara para sacar las pepas (semilla del fruto) que pudieran haber caído  dentro de la taza y… oh sorpresa. Ninguna pepa. Pero no es ello que me ha llamado más la atención, sino que en la taza, lo más extraño era el jugo de limón, porque bajo ningún contexto parecía jugo de limón, y lo digo porque este era totalmente transparente, sin pelecha, sin rastro de limón, es más… como que hasta incluso tenía más aspecto agua.

 

Ahora con todo lo que dije, sé que lo has pensado, de que sí “ESTOY LOCO!!! “ Bueno a la verdad, no tanto. Es que con anterioridad ya me había pasado alguna vez, que agarraba un fruto, como por ejemplo una naranja y antes de probarla pude darme cuenta que era un limón. Entonces con ese previo antecedente,  ¿por qué no podía volverme a pasar lo mismo?

 

Así que nuevamente tome el limón en mis manos, lo mire por todos lados y parecía limón, pero miro la taza y eso no parece jugo de limón. Por ello tuve que hacer la el análisis científico aprendido en la escuela para saber si eso que tenía en la mano, era limón. Me moví hasta estar debajo de la luz, levante el material a estudio hasta la altura de mi vista, lo observe por todos lados, hice una pequeña inclinación dejándolo en sentido diagonal, y lo probé.

 

En ese momento, supe que lo que tenía en la mano era realmente limón. El famoso gusto agrio y acido, estuvieron un tiempo en mi boca mientras movía mi rostro para todo lado y pensando… “no puedo ser tan sonso al haber hecho esto”. (Espero que no te rías ya que mi cara no fue de risas :p )

 

Luego de un minuto continúe haciendo el té y no pude dejar pasar esa tonta acción que había hecho. Hasta que de pronto me di cuenta que en muchas ocasiones ya había probado ese sabor limón y que quizás muchas veces tú también has probado ese gusto a ácido y agrio al mismo tiempo ¿Cómo? Remontémonos a unos dos mil años atrás, un grupo de hombres están escuchando al Maestro y uno se para sacando el pecho hacia afuera, levanta su voz diciendo “Aunque todos te abandonen, yo jamás lo haré”. Creo que esas palabras resonaron muchas veces en la mente de Pedro cuando la pronunció, pensando que “sí, soy el que nunca te abandonara. Sí Señor”, quizás hasta como el mejor de la clase. El chico de calificación excelente hablo, quedando como el mejor comparado a los demás. El Maestro lo mira, y le dice algo así como “que me negaras”. El chico fiel que nunca abandonaría no puede quedar atrás antes tales palabras, es porque ello que toma nuevamente la palabra diciendo “¡No!  Aunque tenga que morir contigo, ¡jamás te negaré!”.

 

Por Dios! Que palabras! De cierta forma trato de imaginarme la situación, ¿cómo sucedió? y ¿cómo termino todo? Antes semejantes palabras, creo que este tipo, Pedro, no pudo dormir esa noche por la declaración de su palabras, al jurarle lealtad al que con anterioridad, el mismo lo había llamado de la siguiente manera “Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente”.

 

Pero días más tarde esas mismas palabras creo que no tan solamente resonaron en la mente de Pedro, sino que también comenzaron a hacer eco en su corazón. Un corazón que esta compungido, quebrado y deshecho. Aquel que prometió lealtad ayer, hoy le está siguiendo de lejos, lo acaba de negar tres veces. Él le prometió morir si fuera necesario, hoy, hace minutos, hace tan solamente un instante acaba de maldecir para poder salvar su propia vida.

 

Te invito que pruebes esa sensación y dime si no tiene gusto a un limón ácido y agrio.

¿No lo crees? ¿Aún no has sentido el gusto acido ni agrio? Ok.

 

Vayamos  un poco más de mil años atrás en la historia. Allí se encuentra un hombre postrado en el piso, esta con ropas finas, y ellas se hacen uno con la tierra. Al parecer a este hombre no le interesa demasiado ello. Levanta su mirada y es una mirada angustiada, ojos hinchados de tanto llorar, su mejilla también tiene tierra, y con las lágrimas ha hecho una especie de barro en su rostro y casi tartamudeando, lleno de temblor en sus palabras comienza a decir algo. Acércate un poco a él y oirás lo que está diciendo:

 

Ten piedad de mí, oh Dios, conforme a tu misericordia; Conforme a la multitud de tus piedades borra mis rebeliones. Lávame más y más de mi maldad, Y límpiame de mi pecado. Porque yo reconozco mis rebeliones, Y mi pecado está siempre delante de mí. Contra ti, contra ti solo he pecado, Y he hecho lo malo delante de tus ojos;… He aquí, en maldad he sido formado, Y en pecado me concibió mi madre. Purifícame con hisopo, y seré limpio; Lávame, y seré más blanco que la nieve… Esconde tu rostro de mis pecados, Y borra todas mis maldades…

 

Espera, ¿lo has probado? ¿No? ¿Sientes ese sabor? Ácido y agrio al paladar, pero en vez del paladar de la boca, al paladar del alma. ¿Lo sientes?

 

David, había tenido por poco la palabra de Jehová, haciendo lo malo delante de Sus ojos, y aquí lo tienes, toma su corazón, y si puedes sentirlo, sabrás que no te he mentido. Tan solo con mirar a los ojos del rey, podrás saber que ese mismo sabor que deja el limón en nuestra boca, está en ese corazón.

 

Es el mismo sabor que nos deja a nosotros una vez que probamos nuestro limón, nuestro limón de la envidia, de la mentira, del adulterio, de la murmuración, del rencor, del enojo, de los malos pensamientos, del robo, de la codicia, y hasta inclusive de nuestro egoísmo. La lista puede seguir, hacerse larga y extensa para todos.

 

Pero allí estamos con nuestro limón espiritual, al igual que Pedro, al igual que David, probamos nuestras propias vidas y las hayamos agrias a nuestro paladar. Nos cuesta digerir nuestras propias acciones, a tal punto que el desánimo se apodera de nuestro ser, fingimos estar bien,  total nadie se dará cuenta en la situación que nos encontramos, levantamos nuestras manos en la adoración y sonreímos al hermano al cantar, damos nuestros gritos de júbilo con el vecino del asiento continuo, escuchamos el mensaje del pastor, saludamos a todos después del finalizar el culto, y tus amigos te invitan a un lugar y aceptas gustosamente, pasando bien el momento. Y nadie, pero nadie se ha dado cuenta que por dentro, aun no puedes digerir lo que has hecho. Puede que alguien se acerque a ti y pregunte “oye, te encuentras bien?” “– Claro, que estoy bien!” (Contestas). Pero por dentro este sabor agrio y amargo está comenzando a hacerte sentir un nudo en la garganta. Te vuelves fuerte en tu mente, pero tus rodillas se debilitan. Fortaleces tus piernas, pero tu alegría ya no se deja ver. Finges una sonrisa, pero tus ojos están sollozos. Limpias tus lágrimas, pero tu corazón no soporta más la condición, y tu alma gime que abandones esta pelea interna que va por dentro. Te empecinas y te vuelves obstinado en un largo caminar contra el viento. El viento se vuelve más fuerte, pega en tu pecho y comienza a sentirse frio, pero no das brazo a torcer, te acurrucas y te abrazas con todas tus fuerzas a tu propio abrigo, para así poder seguir caminando. Puede que hasta incluso te sientas por un momento lo suficientemente poderoso como para poder continuar y hacer que nada ha pasado, pero aun Dios está interesado en tratar con tu vida. Quizás Él es mucho más obstinado que tú. Piensas que no hay más cuota de perdón por lo que has hecho, pero aun así, Él te recuerda que te ama con amor eterno. Piensas que ya  fueron varias veces que le has fallado, pero Él te dice que donde abundo el pecado, sobre abundo la gracia. Dios quiere que dejes ese sabor amargo que estas saboreando como un manjar y degustes de su exquisita misericordia una vez más, que es nueva todo los días.

 

El llamado se hace más fuerte a tal punto que lo único que lucha contra este llamado, es tu mente. Porque ya tu cuerpo no lo soporta más, quieres salir, te sientes en soledad en medio de un vacío tan profundo, que todo tu ser pedirá una y otra vez  al menos un susurro de Él, al menos  una caricia del Creador… un suspiro sobre ti… de parte de Dios. Que pueda llevarse todas estas cargas, que librar tu vida una vez más, que te devuelva la felicidad, que llene tu boca de alabanza, y sepas que no estás solo.

 

¿Lo sientes? ¿Sientes esto mismo ahora? Entonces déjame decirte, que creo, que es tiempo que ha ese te, que has estado preparando en tu interior por largo tiempo, sea hora de echarle un terrón de la dulce misericordia de Él. Es hora de que dejes de luchar contra esta fuerza que es mucho más fuerte que tú, no importa cuántas veces haya fallado, no importa cuanta veces le hayas negado, o cuantas veces te hayas revolcado en el pecado, es tiempo de que te dejes envolver por Su gracia y misericordia.

 

¿Sigues teniendo lucha? Pensando una y otra vez de que Él te  acusara y atormentara por lo que hiciste… Déjame decirte que no, ese no es Dios. El sale a tu encuentro, antes que digas una palabra, Él ya ha salido en búsqueda de ti, para fundirse en un abrazo y redimirte de tus pecados. Tu mente dice: “Es que hice esto y aquello otro también, Él no me perdonara” SHHHHHHHH!!!!!… “VENID… VENID dice Jehová y estemos a cuenta… si tus pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos.” El no viene a pedir tu cabeza por lo que has hecho, solo un gran y verdadero Dios sabe lo que has hecho y a pesar de ello entrega a su Hijo para que toda la humanidad tenga vida por medio de Él.

Recuerda esto último… a donde te escondas Él te encontrara… a donde quieras ir, no habrá mejor lugar que en Sus brazos… a donde vayas jamás encontraras lo que Él tiene para darte.

 

Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos).

Efesios 2.4–5

PD: El gusto acido, agrio y amargo se han ido… he probado mi te de limón y ya no hay recuerdos de ese viejo sabor.

 

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Diste la vuelta cuando te miré a los ojos,

Y vacilaste cuando pregunté si estabas bien,

Parece que estás luchando por tu vida,

Pero ¿por qué? Oh ¿por qué?

Completamente despierto en la mitad de tu pesadilla,

Lo vi viniendo, pero te golpean en cualquier parte,

Y hay siempre cicatrices

Cuando te caes tan lejos

 

Perdemos nuestro camino,

Volvemos de nuevo

Nunca es demasiado tarde para volver de nuevo,

Un día brillaras de nuevo,

Puedes ser derribado,

Pero no para siempre

 

Perdemos nuestro camino,

Volvemos de nuevo,

Así que levántate, levántate,

Vas a volver a brillar otra vez

Nunca es tarde para volver de nuevo,

Puedes ser derribado,

Pero no para siempre

Puedes ser derribado, pero no para siempre

 

Estás introducido en el amanecer del día

El corazón corre de prisa como te hiciste pequeño para escapar,

Se siente como si has estado corriendo por tu vida

Pero, ¿por qué? Oh, ¿por qué?

 

Así que te has alejado del amor que ha estado allí,

Comienza creyendo que su situación es injusta

 

Pero siempre hay cicatrices,

Cuando te caes tan lejos

 

Perdemos nuestro camino,

Volvemos de nuevo

Nunca es demasiado tarde, para volver de nuevo,

Un día, vas a volver a brillar,

Puedes ser derribado, pero no para siempre,

 

Perder el camino, volvemos de nuevo,

Así que levántate, levántate

¿Vas a volver a brillar otra vez?

Nunca es demasiado tarde, para volver de nuevo

Puedes ser derribado, pero no para siempre,

Puedes ser derribado, pero no para siempre

 

Este amor está llamando, llamando amor, al quebrantado,

Este amor está llamando, llamando amor.

Este amor está llamando, llamando amor, a los quebrados

Este amor está llamando, llamando amor.

Este amor está llamando, llamando amor,

Estoy tan quebrado

Este amor está llamando, llamando amor,

 

 

Perdemos el camino, [camino, camino, camino, camino, camino, camino]

Volvemos de nuevo [Volvemos de nuevo]

Nunca es demasiado tarde [tarde, tarde, tarde, tarde, tarde, tarde]

Puedes ser derribado, pero no para siempre!

 

Perdemos el camino,

Volvemos de nuevo,

Así que levántate, levántate

¿Vas a volver a brillar otra vez?

Nunca es tarde para volver de nuevo

Puedes ser derribado,

Pero no para siempre,

 

Esto es amor [perdemos nuestro camino] llamando amor [volvemos de nuevo]

Para el quebrantado

Esto es amor [llamando nunca es demasiado tarde] [pueden ser derribados, pero no para siempre]

Esto es amor [perdemos nuestro camino] llamando amor [volvemos de nuevo]

Para el quebrantado

Esto es amor [llamando nunca es demasiado tarde] [pueden ser derribados, pero no para siempre]

 

 

Este amor está llamando, llamando amor,

al quebrado,

Este amor está llamando, llamando amor…

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Comentarios

  1. nora dice:

    Gracias por traducir nuevamente a Toby….lo uso en mi programa de radio

    1. Josafat dice:

      Gracias Nora, muchas bendiciones 🙂