Verbo

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 Cuando el apóstol Juan comienza la narración de su evangelio, en comparación con los otros escritores describe de una manera muy peculiar la presentación del Autor de quién hablaría.
Si leemos los primeros 14 versículos, Juan personalmente me transmite una cierta ansiedad o profunda admiración, es como si (disculpando la expresión) vomitara muchas verdades que se le han sido reveladas..

“En el principio ya existía el Verbo, y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios. Él estaba con Dios en el principio. Por medio de él todas las cosas fueron creadas; sin él, nada de lo creado llegó a existir. En él estaba la vida, y la vida era la luz de la humanidad. Esta luz resplandece en las tinieblas, y las tinieblas no han podido extinguirla. Vino un hombre llamado Juan. Dios lo envió como testigo para dar testimonio de la luz, a fin de que por medio de él todos creyeran. Juan no era la luz, sino que vino para dar testimonio de la luz. Esa luz verdadera, la que alumbra a todo ser humano, venía a este mundo. El que era la luz ya estaba en el mundo, y el mundo fue creado por medio de él, pero el mundo no lo reconoció. Vino a lo que era suyo, pero los suyos no lo recibieron. Mas a cuantos lo recibieron, a los que creen en su nombre, les dio el derecho de ser hijos de Dios. Éstos no nacen de la sangre, ni por deseos naturales, ni por voluntad humana, sino que nacen de Dios. Y el Verbo se hizo hombre y habitó entre nosotros. Y hemos contemplado su gloria, la gloria que corresponde al Hijo unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad. 

(Juan 1:1-14)

Comienza comparando al Señor con un verbo. Cuando analizas superficial y básicamente una oración gramatical notarás que si te digo la expresión: “Yo corro por la playa” lo que importa no es precisamente el “quién” o el “dónde”, sino el >>qué<< y en este caso la acción que se ejecuta (correr), que le da sentido al sujeto es: el VERBO.

En los primeros cuatro versículos se describe la esencialidad del verbo.

Te lo explicaré con un ejemplo, si observas una lámpara ya sea en tu habitación o en cualquier otro lugar, puedes decir: “Wooow que hermosa lámpara, que lindo diseño, tamaño, perfecta ubicación.. realza el estilo, etc” claro está que son cosas importantes, pero ¿qué pasa si en el momento que la necesitas encendida no tiene interruptor para activarla? Todo lo anterior sería: VANO.El verbo es ese switch que debes encender para darle la ACCIÓN a la lámpara.
El verbo es la VIDA, para que la luz sea proyectada y así alumbre en la oscuridad.

Juan describe a Jesús como el VERBO, que poseía la VIDA, que proyectaba la LUZ a la humanidad. Pero no una luz falsa, un intento barato, una copia burda, sino VERDADERA luz (vers. 9)

La llegada de Jesús a la Tierra fue justamente el accionar, la vida, la verdadera luz que el Mundo necesitaba.

No sé si le has vivido.. pero si no es así, créeme… no hay experiencia más significativa y sensacional que Él llegue a encender la vida en ti, que te inunde con Su luz y te dé el propósito que necesitas.. y lo mejor.. es que nos dió el gran privilegio de ser llamados HIJOS de DIOS! no desaproveches esta GRAN oportunidad!

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