Película sin “The End”

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No exagero al decir que todos han oído alguna vez hablar del “Cielo” como el lugar placentero en donde se encontraría lo más hermoso, perfecto e ideal que todo ser humano tiene en su mente.

Recientemente leí la siguiente frase que me quedó dando vueltas:

“Si usted pudiera alcanzar el cielo libre de enfermedades, junto a todos los amigos que tuvo en la tierra, con toda la comida que siempre le gustó, las actividades de esparcimiento que siempre disfrutó, todas las bellezas naturales que siempre vio en su vida, todos los placeres físicos que experimentó en su vida, sin conflictos entre humanos ni desastres naturales, ¿te sentirías satisfecho con el cielo si Cristo no estuviera allí? (John Piper)

Esta es de esas declaraciones que te hace detenerte a pensar un momento…
Y es justamente eso lo que quiero que hagas ahora.
¿Qué clase de eternidad te estás imaginando?
¿Hacia dónde estás proyectándote?
¿Qué esperas hacer por toda la eternidad?

Estas preguntas resultan ser trascendentes ya que lo que tu respondas ahora, hará evidente tu forma de actuar el resto de los días que tengas de vida.

La Biblia responde con claridad a cuál es la ETERNIDAD a la que nos debemos proyectar como creyentes e hijos de Dios.

“Y ésta es la vida eterna: que te conozcan a Ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien Tú has enviado” (Juan 17:3)

Durante estos últimos días he estado compartiendo este mensaje en varios lugares, y si hay una reacción que he visto repetirse es esa expresión de sorpresa al entender que quizás hemos estado visualizando una eternidad sin el Señor en ella, y sin el más mínimo interés de conocer a quién adoraremos por la eternidad.

¿Cuándo pretendemos conocer a quién llamamos Señor y Salvador?
¿A quién estamos siguiendo..? ¿a un Dios que hemos oído a oídas, o al Dios verdadero pero que conocemos?

Como dice el apóstol Pablo:
“Hermanos, no digo que yo mismo ya lo haya alcanzado; lo que sí hago es olvidarme de lo que queda atrás y esforzarme por alcanzar lo que está delante, para llegar a la meta y ganar el premio celestial que Dios nos llama a recibir por medio de Cristo Jesús”
(Filipenses 3:13,14)

No te engañaré diciendo que conozco perfectamente al Señor, ni que puedo dar cátedras de quién es Él. Pero si te aseguro una cosa: Mi sueño de vida es predicar acerca de Él, y para hacerlo debo conocerlo, debo saber quién es, qué piensa, qué siente, qué desea de mí, de ti, del Mundo. Debo conocer Sus palabras y promesas. Debo conocer sus motivaciones y propósitos. Debo conocer Sus estándares y estatutos para obedecerlo. Y creo que esta vida NO me alcanzará para TAL deseo.. pero en lo que dependa de mí, quiero seguir hacia adelante de Su mano, a Su lado, detrás de Él, siguiendo Sus pasos y dándole el Señorío de mi vida cada día.

Y la pregunta del millón es: ¿Cómo conozco a Jesús? Para comenzar.. esto es ESENCIAL:

ORACIÓN – LECTURA/ESTUDIO/MEDITACIÓN de la Palabra de Dios = Biblia

Sé parte de esta motivación también querido hermano/a. Y conserva en tu corazón la maravillosa promesa de que esta película es sin “the end” porque tenemos por delante una ETERNIDAD para adorarlo y una vida y más para conocerlo!

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